5 Principios que todo padre debería saber

A lo largo de nuestra experiencia con miles de padres e hijos, hemos observado ciertos principios que nos han ayudado a tener una visión más profunda y centrada de la paternidad. Queremos compartirte estas lecciones invaluables.
1.- La vida es cíclica. En la naturaleza todas las criaturas obedecen y se rigen por ciclos: el día y la noche, el ciclo lunar y las estaciones. El niño también crece y aprende en ciclos y etapas. Cuando reconocemos y respetamos este principio, traemos calma y paciencia a nuestras vidas. Nutrimos y preparamos mejor cada etapa, y permitimos que el niño goce de cada descubrimiento.
2.- La vida sigue un ritmo. En mundo cibernético, veloz y eficiente de ahora, fácilmente caemos en la trampa de querer saltar los procesos naturales de maduración en nuestros niños para llegar al resultado que queremos. Para obtener buenos frutos durante una larga vida, lo más importante es fijarnos en la calidad de la tierra en la que sembramos, y cuidar la semilla para que germine y tenga raíces fuertes. Cada vez que usamos estrategias para “adelantar” este proceso, debilitamos las raíces. ¿Para qué necesita un niño de 3 ó 4 años hacer tarea de matemáticas o planas en casa? ¿Cuál es el sentido de aprender a leer y dejar de jugar tan pronto?
3.- La paternidad es un camino espiritual. Tus hijos son tus maestros. En virtud el inmenso amor que sientes por tus hijos, estás dispuesto a transformarte, crecer y dar lo mejor de ti. Pero hacerlo no es fácil. Porque así como despiertan ternura y amor, tus hijos tienen la cualidad de reflejarte exactamente eso que te choca, de tocar los puntos débiles y ciegos en tu propio desarrollo. Cuando ves a tus hijos, no los ves como son. Los ves como tú eres. Madurar como madre/padre es aprender a verlos realmente, sin proyectar tus miedos o expectativas. Recuerda esto la próxima vez que te enojes porque hizo algo.
4.- La vida es, y necesita ser, estimulante. El carácter del niño se desarrolla conforme responde ante retos y estímulos: inventar juegos con sus amigos o con una caja de cartón, sembrar un frijol y observar qué sucede desde que germina hasta que da fruto, descubrir los mecanismos de la suma o la multiplicación…Para resolver estos retos, el niño necesita poner de sí mismo: usar y fortalecer su voluntad, buscar la manera, usar su energía y su atención, y persistir cuando no sale a la primera. Pero hemos creado un estilo de vida muy indulgente. La gratificación instantánea está sustituyendo el estímulo y el esfuerzo de la voluntad. Ahora el niño sólo necesita entrar a la tienda de la esquina para surtirse de dulces y “ser feliz” por unos instantes. O prender el X-Box… El ser indulgentes con nuestros hijos les otorga la idea de que “no necesito poner de mí para obtener lo que quiero”. Los desconecta de su voluntad, y a la larga acaba lisiándolos. El verdadero amor de un padre está en proveer estímulos para que crezca, no regalos indulgentes.
5.- Cada niño es único, y viene a cumplir una misión especial. En nuestra manera de educar estamos imprimiendo la idea de que unas personas son más valiosas e importantes que otras porque son más inteligentes. No es que queramos hacer esta distinción, pero la hacemos con mucha contundencia.
Una de tus funciones más importantes como madre/padre es crear el contexto para que tus hijos gradualmente desarrollen sus talentos. Para lograrlo necesitas estar atento a qué es lo que les llama la atención, qué les apasiona. Nota cuáles son sus habilidades y ayúdales a ponerlas en acción. Ahí donde se unen pasión y habilidades está el tesoro escondido. En la naturaleza todo tiene un propósito, no hay desperdicio. Como padres nos toca ayudar a nuestros hijos a descubrir su magia especial. La paternidad es una gran oportunidad para despertar al sentido más amplio del para qué estamos aquí. Tus hijos están contigo por una razón. En ti está el descubrir cuál es.
Fuente: Niños de Ahora