Crianza demasiado firme deriva en problemas de ansiedad

En una época en donde la formula para el éxito parece comenzar desde la infancia, y se centra en tener una buena carrera, la misión de los padres es empujar a sus hijos para lograrlo.

Los padres buscan que sus hijos tengan un pie en la puerta antes de saber si quiera como amarrarse las agujetas. Pero, ¿existe una fórmula correcta para alentar a los jóvenes al éxito? ¿Qué resulta mejor tiernos elogios o una estrategia de criticismo y castigos?

Una nueva investigación, realizada en 300 niños y sus padres, sugiere que los progenitores que presionan a sus hijos con duras reprimendas podrían también estar orillándolos a padecer ansiedad que durará el resto de su vida.

El estudio, de la Universidad Stony Brook, muestra que la crianza punitiva tiene un efecto tan persistente y poderoso debido a que entrena al cerebro joven para enfatizar los errores.

Los investigadores explican que cuando cometemos un errores, nuestra corteza prefrontal media (ubicada justo detrás del centro de nuestra frente), produce un patrón eléctrico predecible llamado negatividad relacionada con el error (ERN). Se cree que ERN es la función cerebral que evita que sigamos cometiendo equivocaciones, evidencia ha sugerido que la genética toma parte en las variaciones de la fortaleza de ERN en cada individuo, pero la investigación indica que la exposición a fuertes críticas también juega un papel importante.

Al final del estudio que, fue realizado cuando los niños tenían 3 años y otra vez a los 6 años, se mostró que una crianza hostil (sin llegar a ser abusiva), hace que en tres años los ERN de los niños se expandan y los sujetos con padres punitivos presentaban una mayor tendencia a mostrar síntomas de trastornos de ansiedad al finalizar la investigación.

Los resultados, publicados en Journal of Abnormal Child Psychology, sugieren que cuando los infantes son expuestos a fuertes criticas aprenden a internalizar la retroalimentación de sus progenitores hasta que la ERN, que normalmente es una señal de alerta conveniente, se convierte más bien en un desencadenante de ansiedad.

Fuente: Muy Interesante
Foto: hacerfamilia.cl