DESARROLLAR LA AUTOESTIMA DEL NIÑO A TRAVÉS DEL TEATRO

Como padres o docentes deseamos que nuestros niños sean creativos, seguros de sí mismos y felices, por ello buscamos estrategias y actividades que permitan no sólo su desarrollo intelectual sino también habilidades o recursos personales necesarios durante toda su vida.

En este contexto, es que proponemos el teatro como disciplina artística y terapéutica ya que permite el despliegue y la manifestación de la personalidad en toda su riqueza, posibilitando la elaboración de una autoestima sana.

El teatro en sí mismo tiene dos finalidades: Generar talentos artísticos y habilitar un mejor desenvolvimiento social. El desarrollo personal a través del teatro esta dado por la expresión sincera de emociones. Como estrategia formativa permite el conocimiento de las emociones para su transformación en sentimientos de aceptación de sí y de los demás. A través del teatro, niños y adultos vivencian su libertad, facilitándose la expresión de emociones y desarrollándose una personalidad creativa. Expresar es la capacidad de exteriorizar lo que siento y lo que pienso. Nuestra personalidad se estanca cuando no expresamos sinceramente lo que sentimos o pensamos con firmeza. Por el contrario, cuando somos creativos y expresivos estimulamos un crecimiento pleno de nuestra personalidad.

En un taller de teatro, los niños pueden expresar espontáneamente ideas y sentimientos, mejoran sus habilidades de comunicación, pierden la timidez, descubren por si mismos sus potencialidades o capacidades, dando más valor a lo que tienen y demuestran. De esta forma desarrollan su autoestima y encuentran estrategias de superación personal.

Aspectos de la autoestima que se desarrollan a través del teatro:

1. Las necesidades básicas: A través de las representaciones los niños manifiestan diferentes emociones, necesidades físicas y aquellas referidas a refrenar los miedos y controlar la ansiedad que se experimenta.

2. El sí mismo corporal: El niño toma conciencia del sí mismo corporal, su cuerpo le demanda la satisfacción de una serie de necesidades que le ayudan a conocerse en diferentes momentos, que le obligan a hacer cierto tipo de análisis y que le aconsejan actuar en consecuencia.

3. La identidad personal: Cuando expresan su nerviosismo a la vez descubren su principal miedo: ¿Qué pasa si no me sale bien? El reconocimiento del sí mismo personal nos ayuda en la construcción de una continua identidad de sí mismo.

4. La autoestima personal: El niño piensa en sí mismo y en que ha sido elegido para llevar a cabo un papel importante. El niño se admira, se ama, se ve el más guapo, el más listo, el mejor?. De esta forma surge la estimación de sí mismo como primer factor para asentar una autoestima positiva.

5. La imagen personal: Después de las escenificaciones nos damos cuenta de la importancia que ha tomado el yo infantil, la personalidad se ha reforzado.

Fuente: cosasdelainfancia.com
Imagen: rotaaldia.com