La caja de Pandora

Cuando el niño vive experiencias que le generan rabia, frustración e impotencia y no las logra resolver con sus padres o con su entorno, no le queda de otra más que sepultar estas emociones y “endurecerse”. Hacer lo que pueda para no volver a vivir eso que le lastima.
Unos años después se empiezan a convertir en adultos… Su cuerpo se inunda con un coctel de hormonas… ¡Llegó la adolescencia!
Este periodo es sumamente importante. Ahora es cuando toman decisiones definitivas sobre: quiénes son, cuál será su lugar en la vida, qué es bueno, qué es malo, qué es peligroso, qué pueden amar y qué deben rechazar.
Se sienten más poderosos ante las circunstancias de la vida, más que cuando eran niños. ¡Y lo son! Pero no conocen su fuerza, ni están conscientes de qué fue eso que quisieron olvidar y que sepultaron hace tantos años…
Ahora sus hormonas ayudan a que surja gradualmente este contenido. ¡Es sabio su subconsciente! Pareciera decirle: “Ahora es tu oportunidad, sácalo, entiéndelo, resuélvelo y libérate de esto que ya no te sirve.”
Pero cuando sale, no sale bonito. Ni siquiera lo entiende el/la joven. No se da cuenta de qué está pasando.
Ahí es donde se nos presenta la Gran Oportunidad. Padres, si no aprendemos a recibir y manejar esto que les está pasando a sus 12, 13, 14, 15 16 años, si se los regresamos con un “Así no me hablas” “Vete a tu cuarto” “Estás castigad@” “Cómo me decepcionas”…
¿Qué harán? ¿Dónde pondrán eso que necesitan sacar? ¿Cómo lo actuarán?
Aprendamos a ser padres en esta etapa tan importante.
Porque somos pilares clave en su desarrollo. Somos sus puntos de referencia. Nos están pidiendo ayuda a gritos.
Toma las riendas de tu paternidad. Prepárate para saber cómo dar lo mejor de ti.
Fuente: Niños de Ahora
Imagen: edipsicólogos.com