La Técnica de la Retroalimentación – ¿cómo lograr que tu hijo siga instrucciones sin que te salgan canas verdes?

¿Cómo retro alimentar a tus hijos de modo que les quede absolutamente claro cuál es el comportamiento que esperas? ¿Cómo puedes asegurarte de que lo hayan comprendido?

Quiero compartir contigo esta técnica, ¡es muy efectiva! Hace poco tuve la oportunidad de ponerla en práctica con Diego, mi hijo de 12 años…

Una mañana pasé por su habitación y noté que su cama estaba destendida y su pijama en el suelo. Luis Carlos preparaba el desayuno, pero la mesa no estaba puesta – lo cual era tarea de Diego. Lo encontré en la sala, practicando su nueva pasión – hacer videos con su iPad.

“Diego, noté que no recogiste tu cuarto al levantarte. Ven conmigo, quiero que me muestres cómo lo haces.”

“¡Ash, mamá…! ¿Ahora?” me respondió, no queriendo soltar su apasionante actividad.

“Sólo tomará un momento hijo, vamos”, le respondí con firmeza y serenidad. Acaricié su cabello, dejándole sentir que no estaba enganchada ni molesta con él.

“Hijo, muéstrame cómo lo haces.” Observé cómo tendía su cama, tal y como se lo he mostrado antes. “Veo que sabes hacerlo muy bien Diego, mira que bonita te quedó. ¿Cómo ves tu cuarto ahora?”

“Mejor,” respondió de buen ánimo.

“¿Falta algo por hacer?”

Tomó su pijama y la guardó en el cajón.

Aquí es donde decidí reforzar su hábito, aplicando la técnica de la Retroalimentación.

“Hijo, quiero que hagas esto en el momento en que te levantes de la cama, todos los días. Sólo te tomará un momento, y así tu cuarto estará limpio y recogido siempre.”

“Está bien mamá,” respondió sin mayor entusiasmo.

“Lo siguiente que harás, después de vestirte, será poner la mesa. Vamos, quiero ver cómo lo haces.”

Volteó los ojos – como buen niño de 12 años – y lo seguí al comedor. En dos minutos colocó manteles, platos, cubiertos y vasos… “¡Qué linda está la mesa!” le dije, dándole un beso en su cabeza. Estaba listo para salir corriendo hacia la sala, cuando le pregunté:

“Entonces cuéntame, ¿qué es lo que harás al levantarte en la mañana, antes de jugar?”

“Recoger mi cama… guardar mi pijama en el cajón…”

“¿Y…?”

“Y poner la mesa.”

“Bien hijo. Cuando hagas estas tres cosas, entonces puedes hacer lo que quieras, hasta que sea hora de desayunar. Creo que ya está casi listo, así que aún tienes tiempo para jugar. Ándale…” Le di una nalgada de cariño mientras corría feliz hacia la sala.

La retroalimentación final es muy importante, Diego ya internalizó su rutina de la mañana, y todo fluye más fácil y armoniosamente.

Espero este breve ejemplo te dé una idea de cómo se pone en práctica laTécnica de la Retroalimentación.

Con amor,

Gaby y Luis Carlos

Fuente: Niños de Ahora
Foto: guiainfantil.com