Mamá, no me dejes llorar

Mamá, cuando lloro, lo paso mal,
me duele el corazón,
me siento solo,
me siento triste,
necesito tu consuelo,
necesito tu comprensión
necesito tu cariño,
necesito tu Amor.

Mamá, no me dejes llorar,
lloro porque tengo una razón,
lloro porque tengo miedo,
lloro porque no comprendo algunas cosas,
lloro porque siento frustración,
lloro porque necesito que me apoyes,
lloro porque necesito que me abraces,
lloro porque necesito que me quieras,
lloro porque necesito tu amor.

Mamá, no me dejes llorar,
dame tu consuelo,
dame tu cariño,
dame tu respeto,
dame tu Amor.

Si querías que naciera,
¿por qué dejarme llorar?
Si dices amarme,
¿por qué dejarme sufrir?

Mamá, no me dejes llorar,
llorar me hace daño,
llorar me causa dolor,
llorar me daña el corazón,
llorar me aparta de tu amor.

Mamá, no me dejes llorar,
sólo, ponte en mi lugar.
Si estás triste,
¿te ayuda el consuelo?
Si te duele algo,
¿te alivian los abrazos?
Si te sientes frustrada,
¿necesitas comprensión?
Si estás sola,
¿necesitas amor?

Mamá, no me dejes llorar,
dame tu consuelo,
dame tu cariño,
dame tu respeto,
dame tu amor.

Texto: Elena Mayorga

Muchos de nosotros hemos sufrido en carne propia las secuelas de la influencia de una educación basada en la ignorancia:
• No le hagas caso. Déjale llorar, así se acostumbrará a calmarse solo.
• Si le haces caso, solo conseguirás reforzar esa rabieta.
• Llora para llamar tu atención. Si lo consuelas, lo hará siempre.
• No le hagas caso o lo convertirás en un tirano.
Es la educación de la ignorancia, no porque su filosofía fuera ignorar las necesidades de los niños, sino por la ignorancia que demostraban los adultos respecto a las necesidades más profundas de sus hijos en cada etapa de su desarrollo.
Cuando un niño llora porque no ha conseguido algo, cuando grita porque se siente mal, cuando no puede calmarse, o cuando se separa de sus padres tiene un clarísimo objetivo para hacerlo. No se trata de molestarlos, ni manipularlos ni desafiarlos. Eso llega después, cuando después de reclamar su ración de seguridad y apego, nadie responde. Entonces su mecanismo de supervivencia se activa y hace lo que sea para obtener ese apego que tanto necesita para vivir.
Lo que tu hijo quiere es sentir que comprendes su malestar y que estás a su lado, de su lado. A veces podrás ayudarle, a veces no. Pero eso no es tan importante para él como que entiendas cómo se siente.
¿Qué le transmites cuando le ignoras?
• Que no es importante para ti, no lo suficientemente importante para que tomes en serio sus necesidades.
• Que no es bueno comunicar sus sentimientos, ya que las reacciones de los demás no se corresponden con lo que está expresando, incluso son negativas. “Es peligroso demostrar mis sentimientos”.
• Que es mejor vivir desconectado de sus emociones, incluso de sus necesidades.
• Que no es lo suficientemente valioso, que no te merece…

Fuente: Niños de Ahora
Imagen: buscaterapias.cl