Cómo practicar praxias bucofonatorias

Las praxias bucofonatorias sirven para ayudar a los niños y adultos a mejorar problemas del habla, pero también bucales, como una mala masticación.

Ana Cristina Martín Crespo

Las praxias bucofonatorias son aquellos movimientos conscientes, voluntarios y dirigidos que se llevan a cabo para estimular a nivel orofacial de cara a enseñar o a mejorar los movimientos que una persona lleva a cabo para desempeñar sus funciones orales. El profesional encargado de practicar las praxias es el logopeda, aunque el paciente y su familia pueden practicarlas también por su cuenta una vez que hayan recibido las instrucciones adecuadas.

Las funciones orales son la respiración, la alimentación, la articulación y la fonación. Por eso, asociar solamente el trabajo de un logopeda con la “enseñanza del lenguaje” o con el apoyo a un niño para “enseñarle a pronunciar la /R/” sería pecar de un simplismo absoluto.
Es posible que sean personas adultas las que necesiten practicar praxias bucofonatorias de cara a intervenir sobre problemas muy diversos, tales como un problema de masticación o al tragar los alimentos.

¿SOBRE QUÉ ESTRUCTURAS TRABAJAN LAS PRAXIAS?
Las praxias bucofonatorias trabajan de manera específica sobre algunos de los múltiples músculos que forman el rostro. El término “bucofonatorias” puede llevar al error de pensar que sólo se trabaja sobre la boca.

A través de ellas, según cuál sea la problemática sobre la que se quiere intervenir, se trabajará sobre músculos como:

– El frontal, en nuestra frente.

– El orbicular de los ojos, que rodea nuestros ojos por fuera y forma también el párpado.

– Los músculos que recubren la nariz.

– El mentoniano,en la barbilla.

– El orbicular de los labios, que forma tanto el labio superior como el inferior.

– El masetero y el buccinador, que se encuentran en nuestras mejillas.

Por otra parte, las praxias bucofonatorias también estimularán el movimiento de otras partes básicas en las funciones orales, como la lengua o el velo del paladar (si recorremos con la lengua nuestro paladar desde detrás de los dientes hacia atrás, sentiremos que en un principio es duro, pero que en la parte más posterior es blando y móvil).

Es fácil deducir que con la cantidad de músculos y partes del cuerpo sobre las que se trabajan y con la variedad de dificultades objetivo de la intervención, existen un sinfín de praxias bucofonatorias.

¿CÓMO SE TRABAJAN LAS PRAXIAS?
Tal y como las definíamos, las praxias bucofonatorias son movimientos conscientes y voluntarios, por lo tanto la persona tendrá que hacer un ejercicio de control sobre las estructuras que antes mencionábamos, para ir movilizándolas voluntariamente y con un objetivo. Esto puede resultar al inicio sumamente complicado, por eso se necesita siempre el apoyo de un logopeda, que enseña y dirige estos movimientos, sirviendo al paciente de modelo.

Pero no solo el logopeda es el modelo; el propio paciente se servirá de modelo a sí mismo para ir corrigiéndose. Por eso generalmente las praxias se trabajan con un amplio espejo en la pared, frente al cual se sitúan logopeda y paciente para observarse y corregirse.

La clave principal en el trabajo de las praxias bucofonatorias es la repetición. Por eso es básico que estos ejercicios se practiquen de forma muy frecuente, siguiendo las pautas que el logopeda aportará.

Además, no sólo deben efectuarse en el contexto de la consulta y la intervención logopédica. El paciente deberá practicar y repetir cuantas veces sea necesario estas prácticas en otras contextos como el hogar (y en función de la problemática existente, quizás en el trabajo o en diferentes lugares). Si los pacientes son niños, serán los padres los que deberán conocer la mecánica de las praxias, así como su sentido y objetivo, para practicarlas con sus hijos fuera de la consulta.

¿QUÉ INSTRUMENTOS PUEDEN UTILIZARSE PARA TRABAJAR LAS PRAXIAS BUCOFONATORIAS
Algunos de los instrumentos o aparatos que podemos encontrar en la consulta de Logopedia para trabajar las praxias son:

– Depresores: sirven al logopeda para movilizar la lengua del paciente, similar al palito de madera utilizado por los médicos cuando quieren explorar la garganta.

– Guíalenguas: diferentes palitos, a menudo metálicos y con diferentes formas en uno de sus extremos, que sirven al logopeda también para movilizar la lengua del paciente según el objetivo deseado.

– Gomas tubulares: estrechas gomas huecas, cilíndricas, que se utilizan como herramienta para tonificar la musculatura que interviene en la masticación.

– Abrebocas o espejos intraorales, similares a los que podemos haber visto utilizar a los dentistas.

– Gomas ortodoncias: pequeñas gomas similares a las que los dentistas colocan en ocasiones sobre la ortodoncia. En este caso se utilizan para colocar en la punta de la lengua para trabajar el estrechamiento lingual.

– Pajitas: básicas para trabajar la succión, trabajar la musculatura de los labios y enseñar a beber a través de ellas.

– Vibradores de diferentes tamaños y formas, para trabajar a nivel sensorial, trabajar la musculatura de la lengua y ayudar a la hora de pronunciar algunos sonidos como la /R/.

– Scape-Scope: es un elemento formado por un tubo de cristal que tiene forma de L que tiene dentro una pequeña bolita que puede moverse. El tubo de cristal está unido a uno de látex de unos 30 centímetros de longitud. Uno de los extremos se introduce en una de las entradas de la nariz para controlar la fuga de aire nasal que sufren algunos pacientes, como en casos de labio leporino o incompetencia del velo del paladar.

La variedad de estos instrumentos es muy amplia y en cualquier caso resultan indoloros, siendo labor del logopeda utilizarlos sobre el paciente. De todas formas, a menudo se trabajan las praxias sin necesidad de utilizar estos aparatos. Sólo es necesaria la compañía de un logopeda, un espejo, nuestros propios músculos, lengua, etc… ¡y muchas ganas de practicar!

Fuente: bekiapadres.com
Imagen: escapingelegance.com