Premio y castigo

Si te sacas 10 te compro un celular.”
“Si recoges tu cuarto te dejo ir al cine con tus amigos.”
“Te quedas sin tele y sin XBox todo el mes por lo que hiciste.”
3 razones por las que el sistema de premio/castigo no funciona a la larga:
1.- Mata la auto motivación. El niño aprende a que para moverse hay que ponerle una zanahoria enfrente, como a un caballo. Si no hay zanahoria, ¿para qué lo hago?
2.- Quita el poder personal. “No lo hago por mí, lo hago para complacerte a ti.” El niño se desvincula de las razones reales por las cuales hacer una tarea es importante.
3.- Lastima las relaciones. Los premios y/o castigos vienen de ti hacia el niño. El niño pierde la relación entre sus acciones y sus resultados. Cuando usas premios/castigos, le quitas el valor a su resultado, porque el valor se lo asignas tú.
¿Qué hacer en su lugar? Compartimos varias maneras de apoyar a que el niño aprenda sin necesidad de premios/castigos:
1.- Consecuencia natural. Toda acción tiene consecuencias, positivas o negativas. Ayudarle a que las comprenda y las asuma lo vuelve responsable de sus actos. ¡No más zanahoria!
2.- Tomar las riendas. Ayúdale a entender las razones por las cuales es importante para él/ella hacerlo. Si no aprende a tomar las riendas, acabará dándoselas a alguien más (aún de adulto, ¿te sucede?).
3.- Acompaña. Se vale que cometa errores y que aprenda de ellos – de hecho, así aprende mucho más. Está presente y apoya hasta que lo logre.
4.- Reconoce. No como una forma de premiar, sino para ayudarle a registrar su avance y su logro. Cuando te enfocas en el arroz negro, pierdes de vista todo lo blanco que sí hay.
Y lo más importante: no importa cuan bien o mal consideres que esté portándose o trabajando, NO NEGOCIES CON TU AMOR. Sé una fuente constante de amor incondicional, aún cuando haga cosas para poner tu amor a prueba.
Fuente: Niños de Ahora
Imagen: casvidigital.es