¿Qué es la pedagogía blanca?

La pedagogía blanca es una forma de enseñar, de educar en positivo y de acompañar a los niños en su aprendizaje. Su objetivo es desarrollar todas sus potencialidades desde el respeto, sus talentos y sus propios ritmos evolutivos. Es un tipo de educación que despierta la curiosidad natural de los niños, su espíritu crítico y su creatividad.

La pedagogía blanca parte de la idea de que el niño nace dotado de grandes capacidades, de inteligencias múltiples, y de un enorme deseo de aprender. Estos puntos pueden torcerse si dañamos sus emociones, si les hacemos chantaje o si no le valoramos de forma correcta.

Por tanto, la pedagogía blanca también es una enseñanza para padres y educadores que se centra en el aprendizaje. Es una forma de educar basada en la idea de que cada uno de nuestros hijos es único e importante, por lo que cada uno de ellos necesita un acompañamiento respetuoso hacia sus propios ritmos de aprendizaje, hacia sus propias necesidades, hacia sus propios talentos, hacia su particular desarrollo y hacia su inherente capacidad biológica de autorregulación.

En definitiva, la pedagogía blanca se apoya en los vínculos sociales como ejes de confianza y felicidad, la perspectiva múltiple y la actitud, la plena conciencia, la autonomía, la creatividad, la pasión intelectual, el razonamiento lógico, el juego y el tiempo libre, el establecimiento claro y racional de las normas y la abolición de los castigos.

Por estas razones, es de suma importancia que los profesionales de la educación puedan ayudar a los menores a aprender a conocerse a sí mismos, entender la diversidad, generar autoconfianza, autonomía y que se sientan capaces de asumir riesgos y de actuar por su propia iniciativa poco a poco.

La escuela debe de propiciar un ambiente creativo que estimule lo mejor de cada uno, valorando y respetando las distintas inteligencias que todos tenemos.

FUENTE: cosasdeeducacion.es
IMAGEN: mundoescolar.com